La IA se alía con los bosques del sur

Podrá prevenir incendios en Los Lagos y Los Ríos.

Cada verano, los incendios forestales amenazan con devastar miles de hectáreas en el sur de Chile. El aumento de las temperaturas, la sequía prolongada y el cambio climático han elevado los niveles de riesgo en regiones como Los Lagos y Los Ríos, donde los ecosistemas nativos y las zonas rurales son especialmente vulnerables. Ante este escenario, la ciencia y la tecnología se han convertido en aliadas esenciales. Hoy, la inteligencia artificial (IA) se perfila como una herramienta capaz de anticipar, detectar y reducir el impacto del fuego antes de que sea incontrolable.

IA y predicción

En el mundo, la inteligencia artificial ya está transformando la forma de prevenir incendios. En España, algoritmos de aprendizaje automático procesan imágenes satelitales y señales térmicas para detectar humo con más del 90 % de precisión. En Brasil, la Universidad Federal del Amazonas desarrolló un sistema con un 93 % de efectividad para identificar focos activos mediante redes neuronales. Estas herramientas analizan variables como humedad, temperatura, tipo de vegetación o actividad humana, generando mapas de riesgo que ayudan a las autoridades a tomar decisiones antes de que el fuego se propague.

Chile no ha quedado al margen. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) instaló cámaras con IA en Santiago para detectar incendios a distancia, mientras que el Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) desarrolla modelos predictivos basados en datos climáticos e históricos. Empresas nacionales como IronFire, por su parte, implementan sensores térmicos y sistemas de visión computacional para monitoreo en tiempo real. Estas iniciativas, aunque aún concentradas en etapas iniciales, demuestran un creciente interés por incorporar la tecnología en la gestión del riesgo forestal.

Innovacion desde el sur

En la Región de Los Lagos, la Universidad Austral de Chile (UACh) ha impulsado investigaciones sobre teledetección y aprendizaje automático aplicados a la gestión forestal. Sus estudios buscan adaptar los modelos internacionales de IA a las condiciones locales, caracterizadas por una vegetación densa y un clima húmedo que dificulta la observación satelital. En la práctica, esto significa entrenar algoritmos con datos regionales que reflejen la realidad del bosque templado lluvioso del sur.

En Los Ríos, CONAF implementó un plan de acción 2024-2025 enfocado en la innovación preventiva. Este programa integra monitoreo tecnológico, educación ambiental y coordinación comunitaria, fortaleciendo el trabajo entre municipios, universidades y organismos públicos. La meta es avanzar hacia una estrategia integral que combine ciencia, gestión territorial y conciencia ciudadana.

Un plan preventivo interinstitucional

Según informó Diario de Puerto Montt (septiembre de 2025), el Gobierno Regional de Los Lagos y 16 instituciones —entre ellas SENAPRED, Bomberos y Carabineros— elaboraron un plan de prevención y respuesta ante incendios forestales. La Delegada Presidencial, Paulina Muñoz, destacó que el objetivo es “anticiparse al riesgo, con coordinación y planificación”. El plan contempla más de 110 medidas, incluyendo limpieza de microbasurales, habilitación de cortafuegos, patrullajes preventivos y la identificación de puntos críticos en comunas como Osorno, Llanquihue y Chiloé.

CONAF dispondrá esta temporada de tres helicópteros, un avión AT y más de 300 brigadistas especializados, además de un sistema de alerta temprana basado en datos meteorológicos. La incorporación futura de inteligencia artificial podría potenciar estos esfuerzos, permitiendo priorizar zonas de riesgo, anticipar condiciones propicias para la ignición y alertar automáticamente a las autoridades en tiempo real.

Tecnología, economía y cultura de prevención

Combatir un incendio cuesta en promedio más de 3.900 millones de pesos, según cifras de CONAF. Invertir en prevención mediante IA resulta significativamente más económico y, sobre todo, más eficaz para proteger vidas y ecosistemas. No obstante, su implementación implica desafíos: conectividad limitada en zonas rurales, escasez de infraestructura tecnológica y necesidad de capacitar al personal operativo.
El sur de Chile posee las condiciones ideales para transformarse en un laboratorio de innovación forestal. Sus ecosistemas diversos, la fuerte identidad territorial y la presencia de instituciones académicas activas lo convierten en un espacio propicio para aplicar ciencia de datos al servicio del medioambiente. Pero más allá de la tecnología, el éxito depende de la colaboración y del compromiso ciudadano.

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